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Qué está haciendo Madrid para ahorrar agua - Parte 2

Hoy miramos cómo la capital española afronta los problemas hídricos

  • 10 de septiembre de 2020 18:30
  • Author Tzvetozar Vincent Iolov
Medium palacio de cristal

Madrid se encuentra aproximadamente en el centro de la Península Ibérica, un lugar que hidrológicamente hablando es una de las zonas más áridas de Europa. Por eso, la gestión cuidadosa del consumo de agua siempre ha sido una prioridad. Es más que probable que siga siéndolo con el impacto provocado por los cambios climáticos en el futuro.

En la Parte 1 de esta serie se señaló que en los últimos años la capital española ha logrado reducir su consumo de agua en un 20% lo que representa una parte significativa. ¿Cómo fue posible?

Ahorrar agua es una cuestión de cooperación entre autoridades y residentes

Además de contar con la buena voluntad de la ciudadanía, las autoridades debieron tomar medidas concretas para asegurar el uso sostenible de los escasos recursos hídricos de la ciudad. Algunas de estas medidas tienen una larga historia.

Ya en 2005, la ciudad lanzó su Plan de Gestión de la Demanda del Agua. Fue un documento detallado que tuvo como objetivo brindar una estrategia para el uso racional y sustentable de los recursos hídricos que se desarrolla en cuatro áreas de enfoque: Gestión, Ahorro, Eficiencia y Sustitución. Las medidas definidas en este plan todavía sirven como pautas para los legisladores municipales en la actualidad.

Otra distinción de este plan fue la clara identificación de los denominados recursos hídricos alternativos. La idea detrás de estos es que el agua potable debe destinarse a usos domésticos y comerciales y, en la medida de lo posible, debe ser sustituida por agua adaptada para actividades, como el suministro de estanques y embalses de la ciudad, limpieza de calles y riego de áreas verdes públicas.

El agua no potable puede y debe usarse para otras necesidades urbanas

Una de las fuentes alternativas es la regeneración de aguas residuales, es decir, utilizar el agua una vez procesada a través de las plantas depuradoras. Madrid cuenta con una gran infraestructura en ese sentido. Existe la llamada “M-40 de agua regenerada”, que recibe su nombre de la carretera de circunvalación que rodea la capital. En esencia, también se trata de una carretera de agua bidireccional que da una vuelta por Madrid y proporciona el H2O necesario para regar los numerosos parques y lavar las calles.

Madrid también hace uso de las aguas freáticas que se encuentran bajo la superficie y a las que se puede acceder en varios puntos de la ciudad. Solía ​​ser que el agua subterránea podía inundar fácilmente la red de metro y los túneles ferroviarios de RENFE Cercanías, razón por la cual solía ser desaguada al alcantarillado.

Ese ya no es el caso. Estas aguas ahora se redirigen para otros fines. Por ejemplo, en la estación Príncipe Pío, las bombas extraen 25 metros cúbicos por hora que luego se utilizan para llenar el lago en el parque Casa de Campo.

Madrid fue fundada en el siglo IX y desde entonces hasta la inauguración de la red de abastecimiento de agua urbana en 1858 (Canal de Isabel II), el abastecimiento de agua se gestionaba a través de galerías subterráneas llamadas qanats. Algunas de esas han sobrevivido hasta la actualidad y, de hecho, han sido rehabilitadas (Amaniel y Fuente del Berro) para captar el agua que se utiliza para el riego.

Otras medidas que se han implementado para asegurar un uso responsable del agua han sido las auditorias de las redes de riego urbanas con el fin de hacerlas más eficientes. Asimismo, muchos de los edificios municipales cuentan con la certificación EMAS y con planes de gestión sostenible del agua.



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